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sábado, 6 de agosto de 2016

Barra siniestra

Barra siniestra, la novela más abiertamente política de Vladimir Nabokov, narra el lento e inevitable descenso a los infiernos al que se ve arrastrado Adam Krug, un profesor universitario de filosofía que acaba de perder a su esposa y que intenta resistirse a los designios del régimen totalitario bajo el que vive. Tomando como modelo de referencia los primeros tiempos de la andadura soviética, Nabokov nos ofrece una despiadada sátira sobre lo absurdo de las dictaduras, en el contexto de un país imaginario en el que sus ciudadanos viven situaciones de pesadilla prácticamente irreales. Sin embargo, esta novela de personajes oscuros y desamparados y de situaciones kafkianas es mucho más que una implacable crítica política.

En Barra siniestra no faltan el humor negro ni la constante búsqueda de nuevos métodos de expresión narrativa, así como tampoco los habituales guiños y juegos lingüísticos del autor, o sus ejercicios metaliterarios. Nabokov en estado puro.


El hechicero

Novela que fue calificada por el autor como `la primera palpitación de Lolita`

Un caballero de posición acomodada, atormentado por los interrogantes que le plantean sus inclinaciones eróticas, se enamora un día de una niña de doce años a la que conoce por casualidad en los jardines de una gran ciudad europea. Incapaz de contener sus impulsos, el caballero decide acercarse a la niña casándose con su madre, una viuda cuyo estado de salud ofrece serias dudas.


Cuentos completos

La definitiva colección de todos los cuentos del autor de Lolita, que incluye dos relatos inéditos. Sesenta y cinco relatos que rastrean la trayectoria vital y literaria de una de las principales figuras de la literatura universal. Un legado imprescindible, prologado y revisado por el hijo del autor, para entender las corrientes artísticas que marcaron la escritura del Siglo XX. En estas páginas resuenan, entre otros muchos, James Joyce, Flannery O’Connor, Borges o Raymond Carver.


Curso de literatura europea

A lo largo de casi dos décadas, Vladimir Nabokov impartió cursos de literatura en Wellesley y Cornell, y sus clases, con el tiempo, han llegado a constituir toda una leyenda. Nabokov, lejos de generalidades y teorizaciones, enseña a leer a sus alumnos, a «acariciar los detalles» y a apasionarse con la lectura de Jane Austen, de Dickens y Stevenson, de Proust, de Flaubert, de Joyce o de Kafka. Esas lecciones apasionadas y apasionantes, reconstruidas más tarde por Fredson Bowers a partir de los apuntes del maestro, son una ocasión única para asistir a aquellas clases legendarias y releer a fondo las grandes novelas de la literatura europea.


¡Mira los arlequines!

¡Mira los arlequines! (1974), la última novela que escribió, constituye un brillante modelo a escala del universo literario de su autor, una prueba irrefutable de su complejo y excéntrico talento y un ejemplo más de cómo la literatura se cuela en la vida, de manera que, sin darse cuenta, la vida real de Nabokov se parece cada vez más a una novela de Nabokov.


Ada o el ardor

Publicada por Nabokov al cumplir sus setenta años,"Ada o el ardor" supone el felicísimo apogeo de su larga y brillante carrera literaria. Al mismo tiempo que crónica familiar e historia de amor (incestuoso), Ada es un tratado filosófico sobre la naturaleza del tiempo, una paródica historia del género novelesco, una novela erótica, un canto al placer y una reivindicación del Paraíso entendido como algo que no hay que buscar en el más allá, sino en la Tierra. En esta obra, bellísima y compleja, destaca por encima de todo la historia de los encuentros y desencuentros entre los principales protagonistas, Van Veen y Ada, los dos hermanos que, creyéndose sólo primos, se enamoraron pasionalmente con motivo de su encuentro adolescente en la finca familiar de Ardis (el Jardín del Edén), y que ahora, con motivo del noventa y siete cumpleaños de Van, inmersos en la más placentera nostalgia, contemplan los distintos avatares de su amor convencidos de que la felicidad y el éxtasis más ardoroso están al alcance de la mano de todo aquel que conserve el arte de la memoria.


Habla, memoria

Vladimir Nabokov no podía escribir una autobiografía corriente, y "Habla, memoria" lo demuestra. A través de una serie de relatos largos, Nabokov, con el pretexto de contar su vida, construye un libro tan ameno, original, divertido y estilizado como sus novelas. Nabokovrememora aquí sus meditaciones infantiles en el retrete, sus vacaciones en la finca campestre de la familia, sus amoríos adolescentes con Tamara en los museos de San Petersburgo; narra las peripecias de su huida de las huestes de Lenin y de su exilio europeo; escribe un homenaje a la honestidad política de su padre y a la belleza y ternura de su madre; pero lo que menos importa son los temas, porque de lo que se trata al fin y al cabo es de celebrar un festín de ingenio e inteligencia, de mordacidad despiadada y de nostalgia desgarradora, y en el que Nabokov es fiel a los consejos que daba a sus estudiantes de literatura: «¡Acariciad los detalles! ¡Los divinos detalles!»


Pálido fuego

Nos hallamos ante una obra maestra, un «tour de force», una novela originalísima, desconcertante y diabólicamente divertida, que figura entre las preferidas de su propio autor y en la que refulge, de forma inigualable, su alambicada ironía y su mortífero humor. Pálido fuego se presenta como la edición póstuma de un largo poema escrito por John Shade, gloria de las letras norteamericanas, poco antes de ser asesinado. En efecto, la novela consta del susodicho poema, más un prólogo, un voluminosísimo corpus de notas y un índice comentado del editor, el profesor Charles Kinbote. A través de sus prolijos y entrometidos comentarios sobre el poema, sobre su amistad con Shade los meses anteriores a su muerte, y sobre el lejano reino de Zembla, que tan precipitadamente tuvo que abandonar, Kinbote va trazando un hilarante autorretrato, en el que acaba por delatarse como un individuo intolerante y altivo, excéntrico y perverso, un auténtico y peligroso chiflado. En este sentido, podría decirse que Pálido fuego es también una novela de intriga, en la que al lector se le invita a tomar el papel de detective.


Pnin

El protagonista de esta obra, considerada «la más deliciosa de las novelas de Nabokov» (G.M. Hyde), es el inefable e infeliz profesor Pnin, un emigrado ruso que se gana la vida dando clases a media docena escasa de desganados alumnos. Pero los verdaderos enemigos del inefable e infeliz Pnin son los extraños artilugios de la modernidad: coches, electrodomésticos y demás máquinas que, al menos a él, no le facilitan precisamente la vida.Nabokov satiriza aquí un mundo que a él, como emigrado, le tocó sufrir, y pocas veces se le nota tan desenvuelto, tan feliz en el acto mismo de escribir, tan capaz de transmitir el placer que, a pesar de los pesares, le daba el simple hecho de estar vivo.


Lolita

La historia de la obsesión de Humbert Humbert, un profesor cuarentón, por la doceañera Lolita es una extraordinaria novela de amor en la que intervienen dos componentes explosivos: la atracción «perversa» por las nínfulas y el incesto. Un itinerario a través de la locura y la muerte, que desemboca en una estilizadísima violencia, narrado, a la vez con autoironía y lirismo desenfrenado, por el propio Humbert Humbert. Lolita es también un retrato ácido y visionario de los Estados Unidos, de los horrores suburbanos y de la cultura del plástico y del motel. En resumen, una exhibición deslumbrante de talento y humor a cargo de un escritor que confesó que le hubiera encantado filmar los pic-nics de Lewis Carrol.


La verdadera vida de Sebastian Knight

En apariencia se trata de la simple biografía de un escritor, Sebastian Knight, escrita por su hermanastro «V», con la intención de corregir las falsedades vertidas sobre su persona en otra biografía, escrita con tendenciosidad y graves prejuicios intelectuales por el ex agente literario de Sebastian. Como en una novela policíaca, «V» tratará de hallar la verdad acerca de ese hermano con el que apenas convivió, buscará en sus obras alusiones autobiográficas, se entrevistará con las mujeres que tuvo por amantes y con los testigos que pueden proporcionarle alguna luz. Pero, siempre anticonvencional, Nabokov hará que todas esas tentativas se frustren e irá dejando sucesivamente abiertos todos los interrogantes, pues esta fingida investigación sólo pretende delatar la falacia de nuestras certidumbres y recordarnos la radical incognoscibilidad del ser humano.


La dádiva

El Berlín de entreguerras, visto con los ojos altaneros y nostálgicos de los emigrados rusos, forma un mundo huidizo y fantasmal, pero también una inagotable fuente fuente de insospechadas evidencias.

Fiodor, el joven poeta protagonista, es seguramente, en alguna medida, el propio autor; pero también lo es el padre de Fiodor, entomólogo errabundo.

¿Quién ignora la pasión por la entomología de Nabokov, y su destino de perenne emigrado? La inolvidable descripción de una librería rusa en Berlín se nos presenta como afectuoso testimonio de otra inmutable vocación de Nabokov: su amor por la literatura rusa.


Desesperación

Desesperación es una impagable joya literaria, una originalísima variación sobre el tema del doble en la que la inveterada astucia narrativa de su autor se combina con su diabólico sentido del humor. La historia empieza el día en que un fabricante de chocolate tropieza con un vagabundo que le parece su sosias. Cuando, más adelante, su negocio comience a hundirse, decidirá llevar a cabo un crimen perfecto que le permitirá cobrar su propio seguro de vida y vivir feliz para siempre jamás. Pero lo que importa no es tanto la historia como, en primer lugar, la voz de quien la cuenta, un narrador tan fatuo e ingenioso, tan brillante y chiflado, tan seductor y espeluznante como el Humbert de Lolita. Y, al lado de este gran hallazgo, la infinidad de juegos, parodias, acertijos, burlas y bufonadas continuas que la apabullante inteligencia de Nabokov va proponiéndole al lector a medida que progresa el relato. Un relato que le permite, no solamente exponer algunas de sus teorías literarias, lanzar diversas diatribas contra los críticos mentecatos de toda especie, y burlarse de todo lo divino y todo lo humano con una euforia de la que sólo es capaz un escritor tan en posesión como él de unas inmensas facultades.


Invitado a una decapitación

Cincinnatus C. es un joven reo que ha sido condenado a muerte por un delito innombrable y desconocido por el que será decapitado. En el interior de su celda diminuta, Cincinnatus espera el momento de su ejecución como si se tratase del final de una horrible pesadilla. Las constantes visitas de su carcelero, del director de la prisión, de la hija de éste, de su vecino de celda, de la joven mujer de Cincinnatus y su absurda familia no hacen más que acrecentar la sensación de angustia e impotencia del protagonista, que ve cómo su tiempo se acaba, como finaliza el tiempo de una representación teatral con personajes que parecen obedecer las pautas marcada por algún cruel y juguetón demiurgo. La idea del absurdo, del juego y de la irracionalidad del mundo adquiere unas dimensiones de gigante en Invitado a una decapitación, una desgarradora novela, escrita en 1935 por el genial Vladimir Nabokov y que, incomprensiblemente, ha sido escasamente difundida y reconocida en nuestro país. Ver otros libros del Especial Literatura Rusa.


Risa en la oscuridad

Albinus, un respetable crítico de arte, conoce a Margot, una mujer mucho más joven que él, que trabaja como acomodadora en un cine y sueña con ser actriz. Albinus queda prendado de sus encantos y abandona a su esposa y a su hija para fugarse con ella. Pero entonces irrumpe Axel Rex, un joven artista rebosante de talento y de cinismo, que ha sido amante de Margot. Se completa así el último vértice de un triángulo amoroso de fatídicas consecuencias.


El ojo

Una extraña historia situada en el ambiente típico de las primeras novelas de Nabokov, el universo cerrado de la emigración rusa en la Alemania prehitleriana. En medio de esta burguesía ilustrada y expatriada, Smurov, el protagonista de la historia y suicida frustrado, es unas veces espía bolchevique y otras héroe de la guerra civil; enamorado sin fortuna un día y homosexual al día siguiente. De modo que, sobre una base de novela de misterio (en la que sobresalen dos escenas memorables, excelsamente nabokovianas: la del librero Weinstock invocando a los espíritus de Mahoma, César, Pushkin y Lenin, y el desgarrador y sospechoso relato de Smurov acerca de su huida de Rusia), Nabokov constituye una narración que va mucho más lejos, porque el enigma a desvelar es el de una identidad capaz de mudar de color con la misma frecuencia que un camaleón. Orgía de la confusión, baile de las identidades, celebración del guiño, "El ojo" es una inquietante y deliciosa novela corta de Nabokov.


La defensa

El descubrimiento del ajedrez supone para el gran maestro Luzhin, protagonista de esta novela, la revelación de un orden de impecable armonía donde encontrar refugio contra las tribulaciones de su desdichada adolescencia. A partir de ese momento da comienzo su brillante carrera como campeón en ese juego, que pronto se convierte en una obsesión que absorbe su vida por completo. Luzhin comprende, demasiado tarde, que tal obsesión amenaza con destruirlo y que el instrumento escogido como defensa contra el desorden y los agravios del mundo es también un arma que finalmente se vuelve contra él mismo, hallándolo en la más patética indefensión. Todos los elementos de la trama se hallan sutilmente enlazados en un juego de correspondencias y de calculados golpes de efecto supeditados con inimitable sabiduría a una estructura que, deliberadamente, recuerda aquí a una elegante, astuta e implacable partida de ajedrez.


Rey, dama, valet

«Este fogoso animal es la más alegre de mis novelas», dijo Nabokov de "Rey, Dama, Valet", una sátira en la que un jovencito miope, provinciano, mojigato y desprovisto de sentido del humor irrumpe en el frío paraíso de un matrimonio de nuevos ricos berlineses. La esposa seduce al recién llegado y le convierte en su amante. Poco después le convence para intentar eliminar al marido. Éste es el aparentemente sencillo planteamiento de la más clásica, quizá, de las novelas escritas por Nabokov. Pero, tras esa aparente ortodoxia se oculta una notable complejidad técnica, y, sobre todo, un tratamiento singular presidido por el tono de farsa. Publicada originalmente en Berlín, a finales de los años veinte, y ampliamente reelaborada por Nabokov en el momento de su traducción al inglés, a finales de los sesenta, "Rey, Dama, Valet" muestra un fuerte influjo del expresionismo alemán, especialmente del cinematográfico, y contiene un auténtico derroche de humor negro. Nabokov vapulea a sus personajes, los convierte en autómatas, se ríe de ellos a diabólicas carcajadas, caricaturizándolos con gruesos trazos que no impiden, sin embargo, que posean una verosimilitud que proporciona sostenida amenidad a toda la novela.


Mashenka

Ganin, un joven exiliado ruso, sobrevive en el Berlín de entre guerras gracias a los más diversos trabajos -camarero, vendedor a domicilio, extra de cine...- mientras sueña con abandonar la ciudad y rememora su infancia y adolescencia en la añorada Rusia y su temprano romance con Mashenka, mujer deseada e idealizada, amor perdido en el pasado. Anhelante, mientras rebusca en su memoria los preciados recuerdos, Ganin rompe con su actual novia y deja pasar el tiempo en la pensión en la que vive con otros exiliados que mantienen una peculiar relación de amor-odio con la madre patria; el viejo poeta rondado por la muerte, la romántica muchacha de los grandes pechos, los dos bailarines homosexuales y el mediocre hombre al que el protagonista conoce cuando ambos se quedan encerrados en el ascensor y que resulta ser el marido de Mashenka, que pronto irá a reunirse con él...