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miércoles, 27 de julio de 2016

El retrato de Dorian Gray

El genial Oscar Wilde (1854-1900) quiso hacer de la belleza un refinamiento de la inteligencia, y para ello creó a uno de sus personajes más famosos Dorian Gray, un hombre que encarna el mal y su castigo. El retrato de Dorian Gray es una de las piedras angulares en los debates entre la ética y la estética, el bien y el mal, el arte y la vida. Un clásico de la literatura que sigue asombrando a todo tipo de lectores.

Edición especial Austral de una de las novelas más importantes y significativas del siglo xix que desde siempre ha despertado el interés de todo tipo de público.


martes, 26 de julio de 2016

Poemas

Releído y recuperado espectacularmente con motivo de su pasado centenario, Oscar Wilde, representa, y tal vez define admirablemente, su momento. Algo hay de irónico en el hecho de quien fuera perseguido y vituperado por la moral oficial se erige hoy en representante oficial de su tiempo. Tal idea hubiera divertido al poeta. Superados los años oscuros en los que vivió su memoria, hoy es un referente imprescindible para considerar que sus denuncias se corresponden con la realidad. Pero, con todo, quedaba por conocer al poeta. Sólo se recuerda su famosa 'Balada de la cárcel de Reading', pero se ignora su considerable producción en verso que, sin duda, tiene tal validez que, lentamente, ha comenzado a apreciarse, incluso en el Reino Unido.


La balada de la cárcel de Reading

Oscar Wilde (1854-1900) fue un memorable escritor irlandés que deslumbró por sus actitudes irreverentes y su amor desorbitado por la belleza, la médula esencial del arte. La balada de la cárcel de Reading (1898) es un extenso poema que surge de su experiencia en la prisión donde debió permanecer dos años acusado de sodomía. En este texto no encontraremos al esteta, sino al hombre acongojado que se desgarra ante la cercanía de la Muerte. La culpa y la justicia despiadada caen sobre el corazón del prisionero, que no conoce hora despoblada de fantasmas.


La importancia de llamarse Ernesto

Obra de excelente trama cómica que fluye entre los sutiles diálogos de sus escenas y el relato de los hechos lleno de agudeza y frescura. Estos son los grandes valores que han hecho de esta composición una de las más representadas y aplaudidas del mundo. 

El enredo es una constante del argumento que creó Oscar Wilde (1854-1900) y que se origina desde el mismo título con la dualidad entre la palabra earnest, que significa serio en inglés, y el mismo nombre de Ernesto. La obra se estrenó en 1895 con un triunfo arrollador desde el principio. Se dijo de ella que Inglaterra nunca había reído tanto con una comedia. Fue, además, uno de los éxitos mas importantes de este autor que, educado en el ambiente culto y literario de sus progenitores, consiguió abrirse muchas puertas en su entorno, tanto por su carácter equívoco como por su simpatía. 


Salomé

Salomé es uno de los mejores textos de Wilde y sin duda el más decadente. Los personajes son símbolos de pasión y morbosidad, y el texto lleno de galas fin de siècle es ambiguo y poético. Salomé está presa de la luna, y la luna es un adiosa que puede simbolizar las pasiones ocultas, la ambigüedad, la morbosidad dulce de lo prohibido, el lado femenino de toda realidad.


Teleny

En Teleny, la obra maldita de Oscar Wilde, el autor hace un dibujo de sí mismo y de su contrafigura: un seductor insistente y un infiel constante, un celoso enamorado y un amante enardecido, un iniciador en los juegos eróticos y un discípulo aventajado. Si su desprecio por las leyes de la sociedad victoriana habían de costarle la cárcel y el entierro en vida, la confesión novelada de sus amores iba a convertir a Teleny en la obra más prohibida y en vano silenciada del autor de Dorian Gray. Esta obra permaneció oculta y en el anonimato durante décadas, su atribución a Wilde todavía es discutida.


Una mujer sin importancia

En casa de Lady Husntanton coinciden como invitados el rico y vividor Lord Illingworth y el joven Gerald Arbuthnot, protegido de la anfitriona. Illingworth ofrece trabajo como su secretario particular a Gerald, quien se ha enamorado de la joven norteamerican Esther Worsley.


El abanico de Lady Windermere

Oscar Wilde estrenó “El abanico de Lady Windermere” en 1892, iniciando con esta obra su producción teatral. Audaz, para la época en que fue escrita, significó su primer éxito con el público pero no con la crítica, que si bien reconocía lo ingenioso de los diálogos, insistía con la poca originalidad del tema.

La historia gira en torno a Lady Windermere, una mujer de conducta intachable, felizmente casada con Lord Windermere y madre de un hijo. Todo parece perfecto hasta que, en el día de su cumpleaños, una de sus amigas, la Duquesa de Berwick, la alerta sobre una supuesta infidelidad de su marido que, casualmente, esa mañana le ha obsequiado un hermoso abanico. Todo parece indicar que su esposo tiene una amante y Lady Windermere logra confirmar que él envía mensualmente, una fuerte suma de dinero a una desconocida.

La dama en cuestión es Mistress Erlynne, una mujer mayor a quien su marido invitó a la fiesta que esa noche darán festejando su cumpleaños. Indignada por la conducta de su marido, que durante la velada parece coquetear descaradamente con la mujer, en un arranque de ira contra ambos, cede ante los galanteos de Lord Darlington, un típico Don Juan, insistente y manipulador, que la asediaba, sin resultados, desde hacía mucho tiempo. A partir de allí, se sucederán una serie de acontecimientos donde, en realidad, nada es lo que parece ser, pero que llevarán al esclarecimiento de la verdad.

Irónica y aguda, la obra refleja todo el desprecio que Wilde sentía por la sociedad victoriana de la época, donde la hipocresía, la murmuración y la falsa moral eran moneda corriente, con un espíritu crítico que se convertiría en su sello personal y al que no abandonaría hasta su muerte.


La importancia de no hacer nada

En 1890, cuando ya goza de una brillante carrera como escritor, Oscar Wilde publica la primera parte de su ensayo "El crítico como artista", que titula "La importancia de no hacer nada". Con un lenguaje desenfadado y mordaz, propone que la labor del crítico es más meritoria que la del artista y aprovecha para escandalizar a la sociedad de su época con provocaciones y epigramas. Establece que la diferencia entre periodismo y literatura radica en que «el periodismo es ilegible y la literatura no se lee». Afirma que el público inglés «se siente mucho más a gusto cuando le habla un mediocre», y defiende los libros de memorias porque están escritos por personas que «han perdido por completo la memoria o nunca han hecho nada digno de ser recordado».


El gigante egoísta

Los niños del pueblo juegan en el amplio jardin de la casa de un Gigante. Harto de sus voces y de sus risas, el Gigante, un ser solitario y egoista, levanta un muro tan alto que los pequeños no pueden saltarlo. Desde ese momento ya no regresa a su jardin la primavera. Hasta que el Gigante descubre alli a un niño, aterido de frio, que sera su salvacion y la vuelta de la vida al jardin y de la alegria a la casa del Gigante. Relato sentimental de lirica belleza, obra de Oscar Wilde, aunque es, con toda seguridad, uno de sus textos menos conocidos y que sólo ha sido recuperado en castellano desde hace pocos años.


El príncipe feliz

La estatua del Príncipe Feliz estaba cubierta por hojas de oro, sus ojos eran dos zafiros, y tenía un rubí en el puño de su espada. 

Una noche llegó a la ciudad una golondrina, y al posarse en la estatua vio que esta lloraba, porque desde lo alto podía ver toda la miseria de su ciudad. Entonces decidió quedarse un poco más para ser su mensajera, a pesar de que sus amigas ya habían partido para Egipto y de que cada vez hacía más frío.

Oscar Wilde
 fue un personaje excéntrico y transgresor, un islote en medio de una sociedad -la victoriana, que se caracterizó por su mentalidad puritana, encabezada por una burguesía fuerte en los ámbitos político y económico– incapaz de comprenderlo. Sus palabras hablaban de amor, de belleza y de muerte, elementos que están presentes en cualquier vida pero que pocos se atreven a definir. Este volumen recoge los libros de cuentos "The Happy Prince and Other Tales" (1888) y "A House of Pomegranates" (1892). En ellos, con una adjetivación muy rica, Wilde describe salones de gente elegante y exóticos paisajes a la luz de la luna sobrecogidos por el canto de un ruiseñor, en una amalgama de humor y crítica inteligente —pero no por ello menos ácida— que es la seña de identidad de una obra que no envejece.


El fantasma de Canterville

Con una inteligente mezcla de sátira social y elaborada farsa, 'El fantasma de Canterville', publicada en 1887, narra la historia de una sofisticada familia norteamericana, los Otis, que compran el antiguo castillo inglés de los Canterville.

El anciano dueño del castillo les habla de que en la mansión habita desde tiempos inmemoriales el colérico fantasma de Lord Simon Canterville, que mató a su esposa y cuyo cuerpo desapareció después misteriosamente.

Esta familia decide comprar igualmente el castillo con fantasma incluído y acaban sometiendo al pobre espectro en un juguete y víctima de los dos niños de los Otis.