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martes, 26 de julio de 2016

Una juventud

Ahora, a punto de cumplir los treinta y cinco, Odile y Louis viven en un valle con abetos, un teleférico rojo y una estación de esquí en las montañas. Pero hace mucho tiempo, en su juventud, cuando estaban a punto de cumplir veinte años, vivían en París y en sus calles hicieron un aprendizaje vital no siempre fácil.
París, el escenario modianesco por antonomasia –aunque hay también en estas páginas un viaje a Inglaterra–, adquiere en Una juventud un estatus de tercer protagonista: los bulevares, las cafeterías, las salas de fiesta, el metro elevado, los barrios periféricos, los andenes de estaciones ferroviarias... Louis ha cumplido con el servicio militar y encuentra trabajo como vigilante nocturno de un garaje en el que vislumbra idas y venidas sospechosas; Odile trata de abrirse camino como cantante y se topa con un mundo sórdido.
Ésta es una novela de encuentros, de personajes secundarios que dejan huella, de presencias fugaces y enigmáticas: la chica que toca la balalaica, el joven español que hace un número de travesti con unas castañuelas, el pintor que vivió en el estudio en el que ahora viven los protagonistas, un individuo de la alta sociedad de dudosa moralidad... Encuentros que sumergirán a Odile y Louis en un submundo nocturno e incierto, en el que aparece un maletín lleno de billetes de quinientos francos.

Para que no te pierdas en el barrio

Jean Daragane, un escritor solitario, recibe una llamada telefónica. Un desconocido de voz ligeramente amenazante le habla de una vieja libreta de direcciones que probablemente perdió en un tren que venía de la Costa Azul y lo cita para entregársela. El desconocido se presenta acompañado de una enigmática joven y se interesa por uno de los nombres de la libreta. Ese encuentro llevará al escritor a rastrear en su pasado, a rememorar un episodio de la infancia que marcó su vida: su madre lo dejó al cuidado de una amiga, en una enorme mansión a las afueras en la que el niño veía entrar y salir a extraños visitantes nocturnos. ¿Eran traficantes? ¿De qué? ¿Y quién era aquella mujer? ¿Qué habrá sido de ella? ¿Seguirá viva?

 París y su extrarradio. El pasado. Una mujer misteriosa. El temor de un niño a ser abandonado. Un hombre que busca. Un escritor que indaga en una herida abierta que acaso la escritura logrará por fin sellar. Un libro que contiene muchas preguntas y apenas algunas respuestas. Un libro sobre misterios envueltos en las brumas del recuerdo. Un libro sobre un episodio de infancia que quizá explique toda una vida. Territorio Modiano: ecos, fragancias, imágenes como de una vieja película, escenarios evanescentes, personajes fantasmagóricos. 

La nueva novela del premio Nobel Patrick Modiano es una obra maestra en la que el autor, detective de la memoria, reconstruye un episodio que forja su imaginario. Una pieza fundamental para completar el rompecabezas de su prodigiosa literatura.


Tan buenos chicos

En los alrededores de París, el internado de Valvert, conocido como el castillo, acoge a muchachos que son «hijos del azar y de ninguna parte, más o menos abandonados por sus progenitores ricos, arruinados, inestables, cosmopolitas o turbios. Allí, entre partidos de hockey y sesiones de cine que incluyen El hombre vestido de blanco y Pasaporte para Pimlico con un proyector manejado por el joven protagonista, se forjan amistades que el tiempo inevitablemente diluirá.

Muchos años después, ese joven que manejaba el proyector se ha convertido en actor y sigue pensando en los alumnos y profesores del castillo. La memoria se reactivará con algunos encuentros azarosos, como la cena con un viejo profesor en una ciudad de provincias después de una función teatral, el cruce fortuito con un viejo amigo en el Rally Club de París, con otro en el paseo marítimo de una ciudad de vacaciones en la costa atlántica... Pero los recuerdos del internado también incluyen las historias de antiguos alumnos que le contaron al protagonista, como la de aquel al que apodaban Johnny porque se parecía a Johnny Weissmüller y que en el París ocupado mantenía una relación clandestina con una mujer quince años mayor que él mientras se escondía por su condición de judío.

Éste es sólo uno de los muchos personajes fugaces, de las presencias casi fantasmales -como aquella actriz a la que llamaban «la condesa y su hija Joya- que pueblan esta prodigiosa novela sobre la memoria y el paso del tiempo, sobre los esplendores y miserias del pasado, sobre los destinos de aquellos «buenos chicos que coincidieron en un internado.



Accidente nocturno

«Entrada la noche, en un día ya lejano en que estaba a punto de cumplir la mayoría de edad, cruzaba la plaza de Les Pyramides en dirección a la plaza de La Concorde cuando salió un coche de entre las sombras. Primero pensé que me había rozado; luego noté un dolor agudo del tobillo a la rodilla. Había caído desplomado a la acera. Pero conseguí levantarme. El coche dio un bandazo y chocó contra uno de los arcos de los soportales de la plaza con ruido de cristales rotos. Se abrió la puerta y salió tambaleándose una mujer.» Así, con un joven atropellado en el centro de París por un Fiat verde, arranca Accidente nocturno.

La policía toma declaración a los implicados y después el joven es enviado a una clínica para que le curen la pierna. Mientras convalece, ese accidente le trae el recuerdo de otro vivido en la infancia y no logra quitarse de la cabeza a la mujer que lo ha atropellado. Al salir de la clínica decide emprender la búsqueda de la conductora, sobre la que tiene algunas pistas: un nombre, Jacqueline Beausergent, y una dirección, glorieta de Alboni. Y de este modo, en ese París convertido en territorio modianesco –esa ciudad trazada a la vez sobre un mapa real y sobre otro que pertenece al territorio de la ficción, del mito–, se desarrolla una doble pesquisa: seguir el rastro de una mujer elusiva y rebuscar en el pasado del protagonista, a quien el accidente le ha avivado ciertos recuerdos.

La novela se estructura, pues, como una indagación detectivesca en la que no se investiga un crimen sino las incertidumbres de la juventud y la memoria que forja el relato de nuestras vidas, y en la que no se persigue a un criminal sino a una figura femenina que proyecta rasgos de otras mujeres... Accidente nocturno es una muestra del poder evocador de la prosa de Patrick Modiano y de su portentoso manejo de la ambigüedad y la incerteza como ejes vertebradores de una obra literaria insobornable y esencial.


Libro de familia

Todo arranca con un nacimiento: un padre contempla tras el cristal de la maternidad a su hija que duerme plácidamente. En la mano, ese padre sostiene el libro de familia para inscribirla en el registro civil. Ese libro de familia es el punto de partida de una indagación en el pasado en la que se entremezcla lo biográfico y lo novelesco. Una indagación en la que se suman recuerdos, documentos oficiales, viejas fotografías, testimonios de otras personas y lugares revisitados. Una indagación que, siguiendo un quebradizo hilo de Ariadna, permite aventurarse en busca de las señas de identidad de un ser humano y en los rastros de su familia. 

Esta novela autobiográfica nos sumerge en el evanescente y melancólico universo Modiano. Y así, van apareciendo el acta del matrimonio de sus progenitores, en la que su padre, judío, figura con un nombre falso porque Francia estaba en plena Ocupación nazi; los inicios de la carrera cinematográfica de su madre a los dieciocho años en Amberes; el recuerdo de un viaje en tren con su padre, que vivía escondido para evitar las redadas; el instante en que saliendo de una librería en los años setenta el protagonista percibe de golpe que su juventud ha terminado; la búsqueda de su partida bautismal en Biarritz... Y también asoman por estas páginas edificios, calles, cines y cafés de París, la ciudad de Alejandría y una portentosa galería de personajes singulares, misteriosos, incluso fantasmagóricos, como aquella vieja estrella japonesa de Hollywood que vivía en el París ocupado... 

Historias, peripecias, recuerdos que van envolviendo al lector en esta prodigiosa pesquisa sobre la identidad que se abre y se cierra con la hija recién nacida, a la que «nada le perturbaba el sueño. Todavía no tenía memoria».


La hierba de las noches

En La hierba de las noches, Modiano nos invita, como en otras de sus novelas, a un intenso viaje por un París espectral. La ciudad se configura como una geografía interior, hecha de capas de tiempo que se confunden y entremezclan en esa evocación y búsqueda del tiempo perdido que hace Jean, el protagonista de la novela, escritor y tal vez álter ego del propio Modiano. Jean reconstruye en su escritura los fragmentos de su juventud, en los años sesenta, capturados en una libreta negra; abre una brecha en el tiempo y describe su deriva por la ciudad recordada, sigue el rastro de los ausentes e intenta resolver el misterio de un pasado lleno de interrogantes. Y traza una ruta, que oscila entre el hoy y el ayer, siguiendo la pista de una turbia historia de tintes policiales –en la que aparece un leitmotiv del universo modianesco, la exploración del pútrido territorio de la Ocupación– pero también el recuerdo de Dannie, un viejo amor.

Y como en las mejores novelas negras, en el corazón de la trama hay un enigma. Dannie no es quien parece ser, su identidad se desdobla y multi plica como el laberinto de espacios que transitan los amantes. Jean la acompañará en algunas de sus desconcertantes misiones. Porque ella, junto con los huéspedes del Unic Hôtel, es una de los protagonistas, los perso najes «verdaderos» de una trama compleja que el lector irá descubriendo a medida que avanza la novela. Y es entonces cuando la ficción de Modiano revela también su poder para documentar una época, y por sus páginas vemos aparecer a los fantasmas de la turbulenta historia de la Francia poscolonial, con el asunto Ben Barka como oscuro corazón de las tinieblas. La hierba de las noches es una novela magistral, un hipnótico relato sobre los laberintos de la memoria y los pasadizos secretos de la Historia que mantiene al lector en vilo hasta la última página.


Trilogía de la ocupación

Si Un pedigrí y En el café de la juventud perdida, ambas publicadas por Anagrama, supusieron para el lector español un rescate del Modiano esencial, la Trilogía de la Ocupación representa la recuperación del Modiano originario, del Modiano de donde surge una obra única y fulgurante que silencia las voces que especulan sobre la crisis de la novela francesa contemporánea. Forman esta trilogía las tres primeras novelas de Patrick Modiano: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación. Cuando publicó la primera, 1968,  tenía veintitrés años y el libro obtuvo los premios Roger Nimier y Fénéon.


El horizonte

El primer encuentro entre Jean Bosmans, un aprendiz de escritor, y Margaret Le Coz se produce por azar. Los dos huyen de los disturbios de una manifestación y en la boca del metro él tropieza, la arrastra consigo, la multitud los aplasta contra la pared. Años después el protagonista de la novela se pregunta si es posible estar seguro de que las palabras que dos personas han intercambiado durante su primer encuentro se han disipado en la nada como si nunca hubieran sido pronunciadas... A trompicones, anotando uno a uno los recuerdos en un pequeño cuaderno, avanza Bosmans en su itinerario por los meandros de la memoria tras los pasos no solo de sí mismo sino, ante todo, de Margaret Le Coz. Va siguiendo el rastro de esa mujer inasible que, como sucedía con la enigmática Louki de En el café de la juventud perdida o la Denise de Calle de las Tiendas Oscuras, hechiza al lector.


Villa Triste

Principios de los años sesenta, en el siglo pasado. Un joven de dieciocho años al que el lector solo conocerá bajo una identidad ficticia, la de conde Victor Chmara, se esconde del horror de la guerra franco-argelina en una pequeña ciudad de provincias cercana a la frontera con Suiza. Alojado en Les Tilleuls, una pensión familiar, Chmara lleva una existencia discreta y silenciosa hasta que conoce a Yvonne, una joven actriz francesa con la que pronto iniciará una fulgurante historia de amor, y a su mano derecha, René Meinthe, un personaje vodevilesco, un médico homosexual que se llama a sí mismo reina Astrid y que acompaña siempre a Yvonne. Con ellos Victor se introduce en ese círculo de gente mundana que se reúne en la estación termal de la ciudad de provincias, el oasis en el que pasan el verano. Junto a Ivonne y a Meinthe circula una variopinta galería de personajes; de fiesta en fiesta, viven en una suerte de eterno presente, de espaldas al fragor del mundo y la política, la Francia poscolonial de los años sesenta... Sin embargo, como suele ocurrir en las novelas de Modiano, las cosas no son solo lo que parecen y muy pronto descubrimos que la mirada del narrador, de ese fantasmal Victor Chmara, da saltos entre el presente y un pasado idealizado por el paso del tiempo y la criba de la memoria.


La joyita

Thérèse es una joven solitaria e infeliz, huérfana, que jamás conoció a su padre. Su madre, una artista fracasada, quiso convertirla en una Shirley Temple y le puso el apelativo de Joyita para una película en la que la incluyó como si fuera su osito de peluche. Luego la abandonó siendo muy pequeña en manos de unas personas de su confianza y, según le explicaron éstas a Thérèse, murió en Marruecos. El relato arranca quince años más tarde, un día cualquiera de finales de los cincuenta, a la hora punta, en la estación de Châtelet del metro de Paris. Thérèse se fija en una mujer mayor vestida con un abrigo amarillo. Tras observarla con detalle y percibiendo en ella un rictus de amargura, se convence de que es su madre, que en teoría está muerta. Decide seguirla y descubre dónde vive. Almas a la intemperie. Historias de desapego afectivo. La indiferencia de unas vidas anónimas y cotidianas. Modiano es sorprendente. Con apenas un gesto mueve montañas, una frase simple recrea un mundo.


Dora Bruder

Una adolescente perdida en los pliegues del pasado resume en su desoladora peripecia vital el sufrimiento de toda una época: el continente europeo en la era hitleriana, visto desde la perspectiva actual, y la aventura moral del escritor que trata de recobrar la verdad de aquel tlempo y aquellos seres.

El 31 de diciembre de 1941, en el periódico Paris-Soirapareció un anuncio patético: unos padres trataban de encontrar a su hija, de 15 años, que se había fugado de un colegio de monjas. Nueve meses más tarde, el nombre de la muchacha aparece en una lista de deportados al campo de exterminio de Auschwitz. Al filo de estas dos desapariciones sucesivas conocemos el destino de todo un pueblo, de toda Francia y de toda Europa, en una era de dolor, de humillaciones y de violencia, en la que la pureza resalta por contraste sobre un fondo de destrucción. Pero el tema del libro no es sólo la vida de Dora Bruder, sino la búsqueda del propio autor que trata de reconstruir aquella biografia borrada.

«Un libro turbador» (Renaud Matignon, Le Figaro).

«Un libro contra el olvido» (Norbert Czarny, La Quinzaine Littéraire).

«Un gran libro» (Marc Lambron, Le Point). «Un libro excepcional» (Jorge Semprún, Le Journal du Dimanche).

La dolorosa búsqueda de un ayer lacerado nos muestra, trasparentándose en contraluz desde el presente, el dolor, el horror y el sufrimiento del pasado, y también su poesía, más heridora por más sofrenada y sofocada tras la contención expresiva del autor. 


El rincón de los niños

En El rincón de los niños, su protagonista, un novelista que escribe un folletín para una emisora de radio, conocerá a María, una muchacha que podría ser su hija y en la que reconocerá restos de su propia juventud. No es un tiempo perdido sino un tiempo recuperado: el París del vodevil, las actrices venidas a menos, los paseos por la ciudad por la noche, los mitos fijados en la infancia, prohibidos ya en la edad adulta. Y todo, no como el recuerdo que obsesiona, denso, sino como el aire que pasa entre las imágenes de lo que fue.


Más allá del olvido

Una historia romántica, policiaca, de aventuras, road movie: una novela extraordinaria para descubrir o redescubrir a un autor único.

Un joven aspirante a escritor coincide con una pareja de paso en un París invernal. Él es adicto al juego y ella sueña con viajar a Mallorca. Los tres forman un vago triángulo amoroso, hasta la irrupción de un hombre misterioso llamado Cartaud.Novela romántica, policiaca, de aventuras y road movie, Más allá del olvido es también la historia de una obsesión. Sin duda, nos econtramos ante una obra clave para descubrir o redescubrir a Patrick Modiano, ganador delPremio Nobel de Literatura.


sábado, 16 de julio de 2016

En el café de la juventud perdida

París, años 60. En el café Condé se reúnen poetas malditos, futuros situacionistas y estudiantes fascinados por la bohemia parisina. Y aunque la nostalgia de aquellos años perdidos parecería ser el tema central de la novela, Modiando le da un giro sorprendente. Porque ésta es también una novela de misterio. Todos los personajes, todas las historias, confluyen en la enigmática Louki. Cuatro hombres nos cuentan sus encuentros y desencuentros con la hija de una trabajadora del Moulin-Rouge. Algunos la buscan, otros la aman, y para casi todos ellos la chica encarna el inalcanzable objeto del deseo. Inmejorable manera de acercarse al personal mundo de Modiano.


Un pedigrí

París, octubre de 1942. Un hombre y una mujer se conocen durante la ocupación de la ciudad. Él es un judío de origen toscano, ella una belga que persigue el sueño de convertirse en bailarina. Se casan y tienen dos hijos, uno de los cuales es Patrick Modiano. Durante veinte años viven juntos en un piso del muelle de Conti. A su alrededor, un mundo de personajes extraños: hombres de negocios cuyas tareas son siempre misteriosas, actrices de tres al cuarto dispuestas a cualquier cosa, aman-tes de personajes famosos, alcahuetes y aristócratas decadentes de dudosa sexualidad. Son hombres y mujeres que intentan huir de la guerra y las deportaciones, y tratan de arreglárselas en la difícil existencia de la posguerra. Un universo de rostros con el que Modiano reconstruye un carné de identidad personal. Pero también el cuadro de una época extraña en la que se presiente el desastre. Un texto autobiográfico clave para entender la obra de este extraordinario autor. «Su documentación sobre la ocupación, la resistencia, la expulsión, la deportación, el exilio, la colaboración y la guerra de Argelia es fenomenal» (Joseph Animan,Frankfurter Allgemeine Zeitung); «Una hoguera de sufrimiento que hay que arrancar de uno evitando quemarse» (Michèle Gazier, Télérama).


Calle de las Tiendas Oscuras

Guy Roland es un hombre sin pasado y sin memoria. Ha trabajado durante ocho años en la agencia de detectives del barón Constantin von Hutte, que acaba de jubilarse, y emprende ahora, en esta novela de misterio, un apasionante viaje al pasado tras la pista de su propia identidad perdida. Paso a paso Guy Roland va a reconstruir su historia incierta, cuyas piezas se dispersan por Bora Bora, Nueva York, Vichy o Roma, y cuyos testigos habitan un París que muestra las heridas de su historia reciente. Una novela que nos sitúa ante un yo evanescente, un espectro que trata de volverse corpóreo en un viaje de retorno a un tiempo olvidado. Pero esta búsqueda es también una poderosa reflexión sobre los mecanismos de la ficción, y Calle de las Tiendas Oscuras es una novela (inédita en España y que en su día ganó el Premio Goncourt) sobre la fragilidad de la memoria que, sin duda, perdurará en el recuerdo. 

«Siempre a la caza de los espectros del pasado, empezando por los de la Ocupación, período tabú de la historia francesa. Y Modiano será el primer gran novelista francés en exorcizarlo» (Delphine Peras, Lire).