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lunes, 8 de agosto de 2016

El naturalismo

Establecer las diferencias que existen entre la observación y la experimentación a nivel literario es el método esencial para delimitar la confusa frontera existente entre el realismo clásico y el naturalismo de Zola. Para éste, la realidad es muy superior a la imaginación, y los protagonistas de sus novelas no son entes abstractos sino individuos de carne y hueso en continua lucha con su entorno físico-sociológico. A la defensa de estos principios se consagran los textos reunidos en este volumen programático. Émile Zola (París, 1840-1902), creador de la escuela naturalista, es autor de una gran novela cíclica («Les Rougon-Macquart»). Es también autor de importantes obras de crítica de arte («Édouard Manet») y de crítica literaria («Le roman expérimental»). Atraído por las teorías socialistas y evolucionando hacia una visión mesiánica del futuro («Les Quatre Évangiles»), tomó partido en las luchas políticas de su país.


Yo acuso

Alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, dirigido por Émile Zola mediante una carta abierta al presidente de Francia, M. Félix Faure, y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana. Desde 1897, Zola se implicó en el caso Dreyfus, militar francés de origen judío culpado falsamente por espía. El novelista interviene en el debate dada la campaña antisemita, y apoya la causa de los judíos franceses. Escribe varios artículos, donde figura la frase "la verdad está en camino y nadie la detendrá" (12-1897). Finalmente publicó en el diario L'Aurore su famoso Yo acuso (Carta al Presidente de la República), 1898, con trescientos mil ejemplares, lo que hizo que el proceso de revisión tuviera un brusco giro. Pues el verdadero traidor (el que espió) fue el comandante Walsin Esterházy, que fue denunciado en un Consejo de Guerra el 10 de enero de 1898, pero sin éxito.


La Bestia Humana

Émile Zola une en su novelística el pensamiento «cientificista» y «positivista» de la época con los temas esenciales de la existencia: la vida, la muerte, el amor, el dinero, la máquina? Para escribir «La Bestia Humana» (1890), Zola, obsesionado por la exactitud, hizo un viaje en locomotora acompañado por un maquinista y su ayudante. Sobre este tema, tan atrayente para la época, el de la máquina poderosa, irresistible, pero domada por el hombre, Zola engarza una historia de amor y de pasión de trágicas consecuencias. Es la historia negra de una desesperanza en los principios del ferrocarril que permite confirmar la permanencia del mito a través del progreso o más bien, a pesar del progreso.


El arte de morir

La esencia de estos relatos radica en la idea de que hay tantas muertes como seres humanos. Si cada existencia es única, también lo es cada muerte, y la manera en que cada cual se acerca a ella, la imagina, la espera o la teme. Laura Castro.


El paraíso de los gatos

Una fábula sobre la vida de los gatos, esos buenos amigos de los hombres. El cuento plantea una interesante discusión. ¿Debemos buscar en la vida la seguridad ante todo? ¿O hay cosas que quizás valgan más la pena, como la búsqueda de aventuras o de ideales?


El dinero

Una novela sobre el capitalismo y las altas finanzas, sobre el funcionamiento de la banca y de los mercados de capitales, inspirada en un hecho real: la quiebra de un famoso banco. Alrededor de este hecho la novela nos cuenta la vida de una serie de personajes, sus ambiciones, sus amores y problemas. Pasiones individuales y de grupos: los conservadores católicos contra el capital judío. El papel de la masonería. Y en medio, historias familiares, ruinas, adulterios, sobornos. Émile Zola era un convencido positivista que estimaba a la razón como uno de los instrumentos para generar el progreso. El conocimiento científico derivado del entendimiento permitiría conocer a la naturaleza y a los hombres, con la intención de regularlos para lograr una armonía entre ambos y conseguir el crecimiento. De esta manera surgiría una sociedad justa y libre. No obstante, en esta evolución existían barreras a eliminar, como el clericalismo, el militarismo y el capitalismo. 


El sueño

En «El sueño» esquemáticamente se pueden distinguir tres partes. Una de ellas, la que corresponde a los cuatro primeros capítulos, presenta la acción. A la introducción general, con el encuentro de Angélique y los Hubert, le siguen la descripción de su juventud en casa de éstos, del trabajo de Angélique como bordadora y de su espera del «príncipe azul», de la realización de su sueño. En una segunda parte, los cuatro capítulos siguientes, se pasa a lo que parece ser la materialización de ese sueño: el encuentro con Félicien, primero; el idilio, como el mismo Zola indica en su «esbozo», en casa de los Hubert, mientras Angélique borda la mitra por encargo de Félicien; el idilio en la habitación de Angélique y, por último, el descubrimiento de la verdadera personalidad de Félicien en el momento en que la procesión del Milagro vuelve a la catedral. La tercera parte, que comprende los seis capítulos restantes, presenta el desenlace, con una alternancia entre momentos positivos y negativos, esperanzados y desesperados: si en el capítulo IX se expone con toda crudeza el conflicto entre el sueño de Angélique y la realidad, con las amonestaciones de Hubertine, en el X la protagonista recupera la esperanza y vuelve a creer en el milagro, esperanza que la impulsa a entrevistarse con monseñor en la catedral. Con la negativa de monseñor y la ausencia de Félicien, se vuelve a una situación negativa que se concreta en la enfermedad de Angélique y ocupa todo el capítulo siguiente. Se vuelve a una situación esperanzadora en el capítulo XII, en que está de nuevo presente Félicien, y, sobre todo en el XIII, cuando, después de recibir la extremaunción, Angélique parece revivir. El camino ascendente hacia el triunfo absoluto de Angélique prosigue en el último capítulo. Aquí se describe la boda de ]a pareja, la gloria del sueño, y, finalmente, la muerte de Angélique, desenlace paradójico y ambivalente, pues lo que para todos no es sino un fin triste y cruel representa, para ella, el mayor de los triunfos, la materialización de su sueño.


La obra

La gran novela de Émile Zola sobre los inicios del impresionismo. Sin duda, La obra es la novela más autobiográfica de Zola, el fundador del naturalismo francés y uno de los novelistas más leídos del siglo XIX. Inspirándose en su propia relación con Paul Cézanne, a quien conoció cuando eran niños, Zola cuenta la historia de un pintor que lucha por ser reconocido en los círculos artísticos parisienses. La obra  capta, con gran viveza, la vorágine creativa de París, el núcleo de la bohemia intelectual y artística que alumbraría el impresionismo.


Germinal

El maquinista Étienne Lantier llega al pueblo minero de Montsou en busca de trabajo. Lleno de indignación ante la miseria que rodea el mundo de las minas, promueve la lucha contra la Compañía alzándose en cabecilla de una protesta que acabará convirtiéndose en un torrente de violencia devastadora. Emile Zola (1840-1902) quiso escribir en Germinal una novela social que describiese la lucha del trabajo frente al capital. En ella recoge, de una forma descarnada y negra, ese mundo sombrío y mísero que estalló en las revueltas obreras del último tercio del siglo XIX. Allí están retratados el obrero que vive ahogado en condiciones inhumanas y por cuyas venas Zolahace correr el odio y el rencor; los representantes de las diferentes capas de la burguesía, incluidos los hombres de paja del capital, los que dan la cara por ese ente anónimo que se alza como un inaccesible dios, el dios del dinero, y las distintas formas de la acción política, desde la pura palabrería hasta el terrorismo. Pero Germinal es algo más que la denuncia de una realidad.


Nana

Publicada en 1880, Nana es considerada hoy en día como la obra maestra de Émile Zola y uno de los máximos exponentes del movimiento naturalista, del que el autor francés fue su principal valedor. En el París febril y deslumbrante del Segundo Imperio todo el mundo habla de Naná, la nueva estrella del Teatro de Variedades. Su atractivo es irresistible, su ambición, enorme; pero más allá del brillo de la vida mundana se ocultan también la miseria, el sufrimiento y las tragedias personales. Símbolo de la decadencia de la Francia de su época, Naná es también el prototipo de la mujer fatal y de la cortesana sin escrúpulos sentimentales.


Una página de amor

Héléne Grandjean vive en París, con su hija Jeanne. Su esposo murió poco después de su llegada a la capital. Héléne es una mujer muy guapa que suscita la admiración de los hombres pero a ella lo único que le importa es su hija, una niña de frágil salud. Una noche en que Jeanne enferma Héléne pide ayuda a su vecino, el doctor Deberle quien salvará posiblemente a la chica de esta noche de angustia, pero se llevará en su corazón la imagen de Héléne. París va a ser el testigo de este amor imposible... 

Es una novela "menor" en el ciclo de Rougon, un paréntesis después de La Taberna (un gran escándalo) y antes de Nana. Aquí, el protagonista es París. La novela está compuesta por por cinco partes que finalizan con una descripción de la gran ciudad, que devuelve al personaje que lo mira su propio estado de ánimo.


La taberna

‘La taberna’ apareció por vez primera en 1877 y constituyó el primer gran éxito del novelista y una importante inyección económica. El autor se convirtió en una celebridad literaria y a su alrededor se agruparon una serie de escritores que se decían discípulos suyos. Definida por el propio Zola como “una obra de verdad, la primera novela sobre el pueblo que no miente y que huele a pueblo”, es una tremebunda historia ambientada en el mundo obrero que presenta la destrucción de un hombre por el alcohol.

Narra la vida de Gervais, una mujer casada con un vividor –Lantier- que la engaña y acaba abandonándola por otra mujer. La protagonista, sola, con hijos que alimentar y en la pobreza, trabaja en lo que puede hasta que se casa con un antiguo conocido, Coupeau, que está enamorado de ella. Todo parece marcharles aceptablemente hasta que el marido tiene un accidente laboral. Éste cambia la vida de Coupeau: se entrega a la bebida y, con ello, va abandonando el trabajo, entrando en una progresiva degradación.
Entretanto, Gervais ha cumplido su sueño de tener una pequeña tienda propia y con ella mantiene a la familia. Su marido, que era una buena persona, honrado y trabajador, continúa su decadencia.

Entonces reaparece Lantier, que no puede traer nada bueno. Y así es, en efecto. Curiosamente, se hace amigo de Coupeau, al que termina de degradar, e intenta recuperar a Gervais, quién lo rechaza. Pero el hundimiento definitivo de su marido la arrastra a ella, que, desde entonces, alterna con él de taberna en taberna.


La conquista de Plassans

Cuarta entrega de esta serie tras La fortuna de los Rougon, La jauría y El vientre de París, LA CONQUISTA DE PLASSANS –que, al igual que las demás, mantiene el carácter de obra autónoma– gira en torno a la poderosa figura del padre Faujas, quien, destinado por los bonapartistas a Plassans –trasunto de Aix-en-Provence–, se sirve de su capacidad de manipulación, así como del oscurantismo religioso, para hacerse virtualmente el dueño de la ciudad, si bien paradójicamente con sus manejos acabará engendrando asimismo su desastrado fin. Una de las grandes novelas de Zola, imprescindible para entender la realidad de la política y sociedad francesa de finales del siglo XIX.


El vientre de Paris

En la extensísima serie denominada «Los Rougon-Macquart» recrea el clima histórico y social del Segundo Imperio francés de Napoleón III, utilizando como hilo conductor las vidas de los diferentes miembros de dos ramas familiares, determinados por los rasgos fisiológicos de un linaje común. Tercera entrega de esta serie tras «La fortuna de los Rougon» y «La jauría», «El vientre de París» –que, al igual que las demás, mantiene el carácter de obra autónoma– tiene como bullicioso y palpitante escenario el gran mercado de Les Halles, proyectado para proveer de alimentos a la gran ciudad. Huido del penal de Cayena, el republicano Florent va a parar a él, acogido por su hermanastro Quenu. Mas su práctica y ambiciosa cuñada Lisa Macquart no verá con tan buenos ojos esta nueva situación.


La jauría

La figura de ÉMILE ZOLA (1840-1902) ha pasado a la historia de la literatura no sólo como fundador y teórico del naturalismo, sino también como vigoroso narrador del ambiente social y político de su época. En la extensísima serie denominada «Los Rougon-Macquart» recrea el clima histórico y social del Segundo Imperio francés de Napoleón III, utilizando como hilo conductor las vidas de los diferentes miembros de dos ramas familiares, determinados por los rasgos fisiológicos de un linaje común. Segunda novela de la saga tras «La fortuna de los Rougon» (L 5685), LA JAURÍA –que, al igual que las demás, mantiene el carácter de obra autónoma– se centra en el frenesí vital y resplandeciente que posee a sus protagonistas y el círculo al que pertenecen, para recrear, en palabras del autor, la «pintura auténtica del derrumbamiento de una sociedad».


Teresa Raquin

Cuarta novela de Émile Zola y la primera en la que toma forma el ideario naturalista. A partir de un trágico suceso ampliamente comentado en la prensa de la época, esta historia de pasión ineluctable, adulterio, asesinato y remordimiento en una oscura mercería del pasadizo de Le Pont-Neuf cosechó para el autor las más acerbas recriminaciones de los moralistas de la época.
La vida gris de Thérèse cambia por completo en el momento en que empieza su apasionada relación con Laurent, el mejor amigo de su marido, Camille. Thérèse y Laurent deciden asesinarle para amarse con libertad. Pero, a partir de ese momento, ambos viven atormentados, creen ver a Camille por todas partes, recordándoles el crimen que cometieron. La culpa, disfrazada de espectro, los perseguirá para siempre. 


La fortuna de los Rougon

Asociado políticamente a la defensa de los derechos humanos en el célebre «asunto Dreyfus», el nombre de ÉMILE ZOLA (1840-1902) ha pasado a la historia de la literatura no sólo como fundador y teórico del naturalismo, sino también como vigoroso narrador del clima social y político de una época. En la extensísima serie denominada «Los Rougon-Macquart», en la que utilizó como laxo hilo conductor las vidas de los diferentes miembros de dos ramas dispares provenientes de un tronco común, alumbró un vasto fresco histórico y social de la Francia del Segundo Imperio, esto es, el período que transcurre entre la coronación de Luis Bonaparte como Napoleón III en 1852 y su destronamiento tras la guerra franco-prusiana de 1871. Situada en los revueltos tiempos que marcaron la efímera experiencia de la III República francesa, LA FORTUNA DE LOS ROUGON, primera de esta serie de novelas autónomas, establece el origen de esta frondosa saga y narra el ascenso social de la rama de los Rougon a favor de los vendavales políticos y la instauración del imperio.