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domingo, 7 de agosto de 2016

La metamorfosis (Ilustrado)

«Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró en su cama convertido en un monstruoso insecto». Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de La metamorfosis, sin duda alguna la obra de Franz Kafka que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicado en 1915, este relato es considerado una de las obras maestras del siglo XX por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan este volumen los relatos «Un artista del hambre» y «Un artista del trapecio».


El fogonero (Ilustrado)

«Al entrar en el puerto de Nueva York a bordo de un barco que se iba deteniendo, Karl Roßmann, un joven de diecisiete años al que sus padres pobres habían enviado a América por tener un hijo con una criada que lo había seducido, creyó ver la Estatua de la diosa Libertad, que divisaba desde hacía un buen rato, como si estuviera dentro de un rayo de sol que fulgurara de repente». Así comienza El fogonero, que se publicó como libro independiente en 1913 y terminó siendo el primer capítulo de El desaparecido, la inacabada novela de Kafka. Este relato, magníficamente ilustrado por Max, contiene elementos característicos de la narrativa del autor checo: todos estamos en manos de un destino que no controlamos. El joven Roßmann defenderá con vehemencia al fogonero porque considera que ha sido tratado injustamente, y de su viaje por el interior del barco, que se puede ver como un encuentro con las estructuras del poder, saldrá airoso gracias a un inesperado suceso.


La metamorfosis y otros relatos de animales

En La metamorfosis y otros relatos de animales, Franz Kafka (1883-1924) manifiesta la desesperanza frente a su destino personal y el pesimismo respecto a lo humano entendido genéricamente. Junto a la animalización del hombre que nos plantea en “La metamorfosis”, el resto de los relatos que aparecen en esta antología muestran, o bien una “humanización” del animal, o bien el enfrentamiento entre el mundo animal y humano. Al recurrir a animales, Kafka consigue distanciarse suficientemente de lo narrado como para mostrar el dolor, el aislamiento y la desorientación sin resultar patético. Si las fábulas del racionalismo y la ilustración tomaban a los animales como figuras alegóricas para transmitirnos una enseñanza útil y moral, aquí no se encuentran moralejas: el mundo ha tomado un rumbo que ya no permite hallarlas. 


Cartas a Felice

Entre el 20 de septiembre de 1912 y el 16 de octubre de 1917 Franz Kafka escribió las más de quinientas cartas que componen este libro. Fueron dirigidas a la mujer con la que, tal cual era a veces su convicción, quería casarse, con la que se prometió en dos ocasiones y con la que rompió en otras tantas. Las escribe un joven Kafka que se debate entre dos pasiones: el amor por Felice y su entrega al oficio de escritor. «Últimamente he visto con asombro de qué manera se halla usted ligada íntimamente a mi trabajo literario», escribe en una de ellas el autor checo, y a lo largo de estas apasionadas y apasionantes páginas seremos testigos privilegiados del proceso de creación de sus principales obras. Además, nos sitúan en un tiempo y en un espacio: la Praga de Kafka, su casa y su trabajo, su familia y, especialmente, sus lecturas: «Siento como parientes consanguíneos míos a Grillparzer, Dostoyevski, Kleist y Flaubert […] solamente Dostoyevski se casó, y quizás solo Kleist, cuando, bajo la presión de aflicciones externas e internas, se pegó un pistoletazo junto al Wannsee, encontró la salida que necesitaba».


Obras completas

Ningún escritor, quiero decir la realidad que su obra irradia, encarna la pesadilla alucinante del siglo que termina como Franz Kafka. Su mundo literario (que abarca tres novelas inconclusas, unos copiosos diarios, un volumen de narraciones y aforismos y una abundante correspondencia(, concebido en las dos primeras décadas de la presente centuria es el espejo en el que nos contemplamos con una mezcla de estupor y horror. En esas cuartillas apretadas, repletas, en las que hasta los bordes son escritos o rellenados con dibujos, obtenidas en una lucha feroz contra todo y todos, está el siniestro y falaz espíritu de nuestra época.


Meditaciones

Entre otros muchos relatos maestros, Meditaciones reúne varias obras que hasta ahora habían permanecido inéditas. En todas se presiente la tormenta y la angustia, el absurdo y la incongruencia de la vida diaria, señales imborrables del autor de «América». Se incluyen los siguientes relatos: La verdad sobre Sancho Panza. El silencio de las sirenas. Prometeo. El reclutamiento de tropas. Intercesor. Gran ruido. Primer mal. El maestro de colegio de pueblo. Preparativos de boda en el campo. Consideraciones sobre el pecado. Cartas al padre. 


El buitre

La elaboración, en Kafka, es menos admirable que la invocación. El argumento y el ambiente son lo esencial; no las evoluciones de la fábula ni la penetración psicológica. De ahí la primacía de sus cuentos sobre sus novelas; de ahí el derecho de afirmar que esta compilación de relatos nos da íntegramente la medida de tan singular escritor.


Contemplación

‘Contemplación’ (‘Betrachtung’ en el original alemán), traducida también como ‘Meditaciones’ o ‘Percepciones’, fue la primera obra publicada por Franz Kafka, a finales de 1912. En esta colección de dieciocho relatos brevísimos, algunos de apenas unas líneas, el escritor checo, que escribió las primeras piezas de la obra recién entrado en la veintena, acerca su prosa al terreno de la poesía, sin dejar de lado el trasfondo filosófico y fantástico que desarrollaría en sus escritos posteriores y le valdría la admiración e imitación póstumas del universo literario.


Cuentos completos

La presente edición se propone brindar al lector la posibilidad de acercarse a los textos originales de los relatos de Franz Kafka, libres de las fusiones y «arreglos» arbitrarios a que los sometió su amigo y editor Max Brod tras su muerte, y que han circulado desde entonces en numerosas ediciones fragmentarias. 

El volumen reúne todos aquellos escritos de Kafka que pueden ser incluidos en la categoría de «relatos» (sin excluir La metamorfosis, a pesar de su mayor longitud), «narraciones», «piezas narrativas», «poemas en prosa», «cuentos», o «fragmentos» traducidos a partir de los textos originales, sin filtros ni retoques, utilizando para ello los propios manuscritos del autor, y, cuando éstos no se han conservado, las ediciones autorizadas por Kafka. El criterio primordial para elegir estos textos ha sido su pertenencia al mundo de la ficción, es decir, no incluimos escritos autobiográficos, como fragmentos de los Diarios, ni otros escritos, como la Carta al padre, en los que Kafka elabora claramente situaciones personales desde una perspectiva alejada de la literatura.

Esta edición, preparada con esmero y gran conocimiento por José Rafael Hernández Arias, ha sido posible gracias a la tendencia iniciada recientemente en los países de lengua alemana de publicar los manuscritos de Kafka en edición facsímil, y su ordenación cronológica nos ofrece un friso de la evolución creadora de este clásico del siglo XX.


Carta al padre

Escrita en 1919, la carta de Franz Kakfa a su padre expresa sentimientos de inferioridad y acusa un cierto rechazo paterno. Pero no se puede tomar esta carta como un relato completamente autorreferencial ni como un mensaje real a su padre. Tanto es así que su amigo íntimo y editor póstumo, Max Brod, no la incluyó en el volumen dedicado a su correspondencia, sino en el que reúne sus escritos literarios. "Como la carta nunca llegó a su destinatario -se justificó Brod-, no cumplió la función de una carta". La decisión lo cambia todo: acompañada de textos ficcionales, la violenta misiva pierde en parte su carácter de documento autobiográfico. A este criterio tiene que haber contribuido el hecho de que Kafka pasó (o hizo pasar) a máquina el manuscrito e incluso llegó a corregir la versión en limpio, cuidado reservado exclusivamente a los relatos que serían dados a la imprenta. Incluso Brod sostiene, en su propia biografía, que el padre de Kafka no era el tirano que pinta su hijo, una razón más para leer esta carta con mucha cautela, con mayor predisposición a leer literatura que no ficción.


Cartas a Milena

Cartas a Milena reúne la correspondencia que entre 1920 y 1922 Franz Kafka (1883-1924) dirigió a Milena Jesenská, mujer residente en la Viena mítica que encarnaba todas las contradicciones del moribundo imperio de los Habsburgos y que acometió la traducción de sus primeros escritos al checo. Procedente de una familia praguense de elevada posición social y casada con un intelectual de vida bohemia, la correspondencia de Kafka con esta mujer de vivo temperamento y amplia cultura no sólo muestra la transición de una amistad basada fundamentalmente en razones literarias a una relación sentimental de particular intensidad, sino que revela de forma excepcional la sensibilidad e intimidad emocional del autor de «La metamorfosis».


América

Obra póstuma de Franz Kafka, América narra el viaje de Karl Rossmann, un joven europeo de 16 años, a Nueva York en un intento de huir de las consecuencias de un escarceo amoroso con una criada y con la voluntad de hacer fortuna y labrarse un futuro mejor. Sus aventuras surrealistas se iniciarán ya en el barco que le conduce al Nuevo Contienente y necesitará la ayuda de su tío, quien le ha invitado a Nueva York, para salir airoso del primer embrollo. Sin embargo, Karl Rossmann vivirá más situaciones disparatadas y de la mano de Franz Kafka recorreremos los diversos estratos sociales de la Nueva York de principios del siglo XX.


El castillo

El castillo es considerada por muchos especialistas de la obra kafkiana como la cúspide literaria del escritor praguense, debido tanto a su complejidad estructural y a su madurez simbólica y metafórica, como a la densidad intelectual de los motivos que la forman. Efectivamente, en El castillo, escrito en la última fase de la vida del autor, cuando la enfermedad progresaba con una desesperante tenacidad, la fuerza expresiva de Kafka alcanza una intensidad inusual, siendo testimonio de la falta de compromisos del autor, de su firme voluntad de enfrentarse a un terrible reto existencial: el «asalto contra la última frontera terrenal» su deseo de ser «final o principio». Esta madurez e intensidad, su extraordinario estilo, el cual, como dijo Hermann Hesse, convierte aKafka en un rey secreto de la prosa alemana, hacen de la novela El castillo un joven clásico de la literatura universal, un clásico que, como El proceso, ha desencadenado un alud de interpretaciones y comentarios, no sólo literarios, sino filosóficos, teológicos, psicológicos, políticos y sociológicos, demostrando así que ha tocado el nervio de nuestra época.


El proceso

Una mañana cualquiera, Josef K., joven empleado de un banco, se despierta en la pensión donde reside con la extraña visita de unos hombres que le comunican que está detenido -aunque por el momento seguirá libre-. Le informan de que se ha iniciado un proceso contra él, y le aseguran que conocerá los cargos a su debido tiempo. Así comienza una de las más memorables y enigmáticas pesadillas jamás escritas. Para el protagonista, Josef K., el proceso laberíntico en el que inesperadamente se ve inmerso supone una toma de conciencia de sí mismo, un despertar que le obliga a reflexionar sobre su propia existencia, sobre la pérdida de la inocencia y la aparición de la muerte. La lectura de El proceso produce cierto «horror vacui» pues nos sumerge en una existencia absurda, en el filo de la navaja entre la vida y la nada. 

Max Brod, amigo, editor y albacea literario de Kafka tras su muerte, conoció la existencia de la obra en 1914, pues Kafka, según su costumbre, le leyó algunos pasajes. Desde un primer momento quedó fascinado por la fuerza de la historia, por lo que insistió, como en otras ocasiones, en que se publicara, contra la habitual reticencia de su autor. Tras la prematura muerte por tuberculosis de Kafka en 1924, y a pesar de que el autor había manifestado en una nota su deseo de que todos sus escritos fuesen destruidos sin ser leídos, Max Brod decidió publicar El procesoaños después. La presente edición recoge el texto íntegro y la ordenación de Kafka sin los expurgos y arbitrariedades de las primeras ediciones de Max Brod.


Un artista del hambre

Un artista del hambre es un relato corto escrito por Franz Kafka en 1922 pero no fue publicado hasta 1924, después de su muerte. 

El protagonista es una arquetípica creación de Kafka, un individuo marginado y victimizado por la sociedad. La historia detalla la decadencia y muerte de un artista ayunador profesional de un circo que se muere de hambre en una jaula. Fue ignorado sistemáticamente por el público y permaneció en su jaula hasta que uno de los administradores del circo le preguntó si aún seguía pasando hambre. Su respuesta fue que la razón por la que se moría de hambre es que nunca encontró una comida que le gustara.


En la colonia penitenciaria

"Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestro mar congelado" F K En el primer relato de este libro, el oficial de la penitenciaría describe con minuciosidad un refinado artefacto, del cual se siente personalmente orgulloso, que sirve para ejecutar a los condenados. Su interlocutor, el viajero sin nombre, escucha cortésmente las repugnantes explicaciones y muestra un blando desacuerdo en cuanto al uso del infernal aparato, que también comparte el nuevo comandante de la penitenciaría. La discrepancia de pareceres contraría de tal manera al oficial que este toma una cruenta resolución. La condena narra las relaciones entre un padre y un hijo y el amigo de este, que en un principio transcurren con una cierta normalidad, pero inopinadamente emprenden un camino de incomprensible desazón hasta llegar a un final de sorprendente crudeza.


Un médico rural

Escritos en la soledad de la noche, tras una jornada laboral anodina y estéril, estos relatos, reunidos bajo los títulos de Un médico rural y Percepciones, suponen una cumbre en el arte deFranz Kafka como cuentista. Esta edición presenta en un solo volumen, y en una nueva y excelente traducción, relatos imprescindibles de la producción kafkiana, como «Un médico rural», «Informe para una Academia», «Ante la Ley» o «El deseo de ser piel roja». Pequeñas obras maestras, tan inquietantes como reveladoras del talento del que fuera uno de los escritores más infl uyentes del siglo XX, que constituyen grotescos y crueles retratos de lo frágil y desesperado de la condición humana.«Puedo muy bien imaginarme a alguien en cuyas manos caiga este libro y cómo, desde ese instante, cambia totalmente su vida, cómo se convierte en otra persona distinta.» 


Aforismos, visiones y sueños

Kafka se ha convertido en el autor del mundo moderno por antonomasia. Su obra refleja los temores, las inseguridades y la alienación psicológica del ser humano en la sociedad industrializada y secularizada. No obstante, Kafka no alcanzó el éxito literario en vida: su dedicación a la literatura tenía algo de compulsivo, siniestro, como si al escribir fundiera el camino de la salvación y el de la condenación. A pesar de ello, el éxito literario póstumo del que ha gozado demuestra la profunda convicción del hombre moderno de que su obra ha captado elementos esenciales de nuestra existencia. Para facilitar al lector un acercamiento al universo de Kafka, acometemos con la presente selección la empresa de sistematizar algunos de los aforismos, visiones y sueños principales que fecundaron su obra: los elementos esenciales que determinan el mundo kafkiano, que pueden servir tanto de introducción para los neófitos, como de profundización para los ya iniciados.


La metamorfosis

'Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto.' Tal es el abrupto comienzo, que nos sitúa de raíz bajo unas reglas distintas, de La metamorfosis, sin duda alguna la obra de Franz Kafka (1883-1924) que ha alcanzado mayor celebridad. Escrito en 1912 y publicado en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras de este siglo por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado. Completan el volumen los relatos 'Un artista del hambre' y 'Un artista del trapecio'.


La condena

Georg Bedenmann, hijo de comerciantes, enamorado y a punto de casarse, escribe a su (según su punto de vista) infeliz amigo en San Petersburgo. Para agradarle, Georg, oculta en su carta detalles sobre su exitosa vida. Después de largo pensar y de escribir apasionadas páginas hablando de su amada, le cuenta de su futuro enlace matrimonial. Cuando Georg va con la carta a su padre acaban discutiendo. Durante la discusión el hijo descubre que el padre lleva tiempo en contacto con su amigo de San Petersburgo y que está al tanto de los acontecimientos. El padre le muestra sus reproches sobre la gerencia de la tienda y sobre la elección de su prometida. Él termina la discusión con las palabras: "Yo te condeno a morir ahogado". El hijo sale corriendo de la casa, donde estaba el río, se balanceó sobre la barandilla diciendo: "Pero queridos padres, yo siempre os he amado" y se dejó caer.